miércoles, 29 de julio de 2026
Tecnología

CEO de Greptile defiende jornadas laborales extremas bajo esquema de voluntariedad

Daksh Gupta, CEO de la startup Greptile, generó debate en redes sociales al equiparar esfuerzos menores al 100% con la falta de resultados.

Redacción A Fondo México
Foto: xataka.com.mx

Daksh Gupta, CEO de la firma de software empresarial Greptile, se encuentra en el centro de una polémica tras defender públicamente el esquema de trabajo conocido como "996"—jornadas de 9 de la mañana a 9 de la noche, seis días a la semana—. A través de una serie de publicaciones en la plataforma X, el directivo sostuvo que este nivel de exigencia debe entenderse como un producto opcional para quienes buscan un crecimiento acelerado en el sector tecnológico.

El argumento central de Gupta sugiere que un compromiso del 95% en tareas de alta especialización equivale, en términos prácticos, a un rendimiento nulo. Según el directivo, la naturaleza competitiva de la industria de la inteligencia artificial exige una dedicación absoluta que, aunque extenuante, es una decisión que los empleados toman de manera voluntaria al integrarse a su equipo. Esta postura ha reavivado la discusión global sobre los límites de la productividad frente al bienestar de los trabajadores.

En el contexto mexicano, especialistas en derecho laboral han señalado que este tipo de modelos de trabajo contrastan con las reformas recientes impulsadas por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Mientras que en el ámbito de las startups tecnológicas internacionales se promueven culturas de alta intensidad, la legislación local avanza hacia la protección del equilibrio entre la vida personal y las responsabilidades profesionales, buscando evitar riesgos psicosociales en las oficinas.

La controversia ha trascendido las redes sociales, convirtiéndose en un tema de análisis para expertos en recursos humanos y cultura organizacional. El debate se centra en determinar si la alta productividad puede sostenerse de manera ética sin comprometer la salud mental de los colaboradores, o si este modelo representa un riesgo para la estabilidad laboral a largo plazo dentro de las empresas emergentes.

Hasta el momento, la postura de la empresa no ha variado, manteniendo que la competitividad del mercado de software es el factor determinante para su estructura operativa. Por su parte, sectores académicos y organizaciones civiles siguen observando de cerca cómo estas tendencias digitales impactan en los derechos fundamentales de los trabajadores en la era de la inteligencia artificial.

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