miércoles, 29 de julio de 2026
Tecnología

Gobierno capitalino retira casi dos mil kilómetros de cableado en desuso

Las autoridades capitalinas han removido infraestructura obsoleta en diversos puntos, aunque la saturación de postes sigue siendo un desafío persistente.

Redacción A Fondo México
Foto: xataka.com.mx

El Gobierno de la Ciudad de México ha concretado el retiro de aproximadamente dos mil kilómetros de cables en desuso durante los últimos meses, en un esfuerzo por reducir la contaminación visual y eliminar riesgos de seguridad en el espacio público. Estas maniobras de limpieza, coordinadas por distintas dependencias locales, se han enfocado en las zonas con mayor saturación de infraestructura aérea, donde el exceso de cableado de telecomunicaciones y telefonía ha derivado en acumulaciones peligrosas para los transeúntes y residentes.

La problemática central radica en que los postes de la capital no solo sostienen el suministro de energía eléctrica, sino que concentran miles de kilómetros de infraestructura privada de internet y telefonía. En muchas ocasiones, las empresas prestadoras de estos servicios abandonan el cableado antiguo tras realizar actualizaciones tecnológicas, dejando que el material inerte se enrede y pese sobre las estructuras metálicas, lo que genera una carga excesiva y riesgo de colapso.

Vecinos de diversas alcaldías han reportado que, pese a los avances en el retiro de material, la saturación persiste debido a la instalación constante de nuevas líneas y la falta de un ordenamiento técnico definitivo. La presencia de cables colgantes a baja altura representa una amenaza constante, especialmente durante la temporada de lluvias y fuertes vientos, cuando los postes vencidos o el cableado desprendido pueden provocar cortos circuitos y accidentes en la vía pública.

Las autoridades capitalinas han señalado que el trabajo de limpieza es constante y requiere la colaboración de las empresas de telecomunicaciones para identificar qué infraestructura sigue siendo operativa. Se ha propuesto fortalecer los mecanismos de supervisión y sanción para aquellas compañías que no retiren sus activos una vez que estos dejan de prestar servicio, buscando transitar hacia un modelo de infraestructura compartida que evite la saturación del paisaje urbano.

Aunque el avance actual representa un respiro para varias colonias, el problema está lejos de terminar. La complejidad técnica de separar los cables funcionales de aquellos que ya no tienen uso obliga a las brigadas a realizar intervenciones manuales minuciosas, lo que ralentiza el ritmo de limpieza en una metrópoli de las dimensiones de la Ciudad de México.

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